Rectificación cervical: causas, síntomas y tratamiento

Por 28 noviembre, 2022 Salud

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La rectificación cervical puede ser un síntoma que delata la existencia de una contractura en los músculos del cuello o bien tratarse de una patología crónica, asociada a lesiones más importantes en la misma región, como hernias de disco.

La rectificación cervical presenta unos síntomas claros durante la exploración y una serie de molestias no tan claras, que son las que suelen llevar al paciente a la consulta de un médico o de un fisioterapeuta. Para estas lesiones no severas, pero que presentan molestias, contar con un seguro de salud que incluya sesiones de fisioterapia, como el que te ofrecemos en GRUPO PACC, te permite reincorporarte cuanto antes a tu actividad normal.

¿Qué es la rectificación cervical y sus síntomas?

Decimos que hay una rectificación cervical cuando el paciente presenta el cuello rígido, dirigido hacia el frente, perdiendo la curvatura natural de un cuello sano.

Es posible que tú no percibas esa rigidez de cuello al mirarte al espejo, porque se haya ido formando poco a poco o porque hay diferentes grados de rectificación cervical. Lo que sí vas a notar, será alguno de los siguientes síntomas de rectificación cervical:

  • Cervicalgia, el más común, aunque no viene solo.
  • Mareos e inestabilidad que puedes confundir con vértigos.
  • Cefaleas o migrañas.
  • Náuseas.
  • Dolor en ciertos puntos gatillo de la musculatura y sensación dolorosa que no se limita a la zona cervical, sino que irradia.
  • Limitación en la movilidad del cuello o de los trapecios.
  • Problemas para conciliar o mantener el sueño. Se necesita aprender cómo dormir con rectificación cervical y cuándo es necesaria la ayuda de los analgésicos o de los relajantes musculares.

Causas de la rectificación cervical

Puedes sufrir rectificación cervical tras un traumatismo o un accidente de coche, aunque lo habitual al hablar de rectificaciones cervicales, es referirse a pacientes con problemas crónicos en los que la pérdida de la curvatura de esta zona de la columna se debe a un daño importante en los tejidos de la columna, los discos intervertebrales o la musculatura. En general, las enfermedades reumáticas que afecten a la región cervical pueden ser motivo de rectificaciones transitorias o permanentes.

En algunos casos, la rectificación cervical tiene una causa genética y, en otros, es resultado de la adopción reiterada de malas posturas.

Tratamiento y ejercicios recomendados

Cuando acudes al servicio de urgencias, o al médico de guardia, por una rectificación cervical es porque se ha presentado de repente o algo ha hecho empeorar sus síntomas. En estos casos, el tratamiento comienza con unos primeros días de reposo y fármacos para superar este episodio agudo y poder pasar con la fisioterapia.

Tratamiento inmediato

Dependiendo de la causa, tu médico puede pautarte aplicar frío o calor en la zona dolorida. Te va a prescribir reposo relativo, es decir, que no fuerces durante unos días los músculos de la región cervical y, probablemente, te recomiende unos calmantes porque la rectificación cervical impide dormir bien. Estos fármacos pueden ser antiinflamatorios, relajantes musculares o una combinación de ambos. En algunos casos, sobre todo si te alivia el dolor, puedes necesitar de la ayuda de un collarín no duro durante 2 o 3 días.

Ejercicios

Siempre supervisados por un fisioterapeuta, algunos se realizan en piscina de agua caliente para ayudar a disminuir el dolor, aunque la mayoría de las veces se opta por una tabla de ejercicios para la rectificación cervical sencillos, buscando que el paciente pueda repetirlos en casa a diario o cuando empeoren los síntomas, según se indique.

Recuerda que en muchos casos, tras una rectificación cervical hay problemas degenerativos, incluso reumáticos, con días en los que uno se encuentre mejor y periodos con crisis, por lo que no debes fiarte de los vídeos de fitness pensados para personas sin lesiones.

Cuando hay artrosis o desgaste de discos, a veces un lado se ve más afectado en lo referente a la movilidad. Por eso, es importante que las primeras sesiones las supervise un fisioterapeuta, que habrá visto tus radiografías o tus resonancias, para poder indicarte cuándo no debes superar cierta amplitud en un movimiento, si es tu caso.

Doble mentón

Es el más sencillo y mejor tolerado, por lo que suele ser el primero de la lista. Despacio, eleva y baja la cabeza, de manera que formes un doble mentón, o como si buscases ese efecto, siempre sin forzar. Ya irás aumentando el recorrido a medida que vayas descontracturando la zona.

Realiza 3 series de las repeticiones que te señale tu fisioterapeuta.

Inclinaciones laterales

Lleva la oreja hacia el hombro de su mismo lado, con un gesto que recuerda el de perplejidad. Hacia un lado y hacia otro, de nuevo 3 series.

Negación

Gira el cuello como si estuvieras repitiendo el gesto de negación, hacia un lado y hacia al otro, con el movimiento que te permita tu cuerpo.

Movilización escapular

Describe círculos con los hombros, hacia delante en un ejercicio y hacia atrás en otro, de manera que movilices las escápulas en cada giro. Haz 2 series en cada sentido de movimiento.

 

La rectificación cervical suele ir asociada a enfermedades crónicas degenerativas o a malas posturas, aunque pueden ser consecuencia de un traumatismo. Lo cierto es que son pocas las veces en las que el abordaje inicial de reposo y analgesia es suficiente tratamiento, siendo lo habitual necesitar de unas sesiones de fisioterapia y de una rutina de ejercicios suaves.

Saber que no necesitas esperar para comenzar tu rehabilitación te permitirá encarar con más optimismo la rehabilitación y los cambios en el estilo de vida que vas a tener que adoptar.

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